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Las aves de Santa Cruz de Tenerife

Según el Banco de Datos de la Biodiversidad de Canarias, el municipio de Santa Cruz de Tenerife alberga 65 especies de aves nidificantes entre las que figuran varias especies exclusivas de Canarias. En esta cifra no se contabilizan las aves migratorias que pasan parte del año en nuestras costas, charcas y embalses, pero que no llegan a nidificar.

En Santa Cruz existen ambientes claramente definidos que albergan comunidades de aves específicas. Así, haciendo un recorrido de mar a cumbre, en los roques y los acantilados de Anaga nidifican la gaviota patiamarilla, el petrel de Bulwer y varias especies de pardelas y paíños. En los tabaibales y cardonales destacan currucas, perdices, camineros, cernícalos y búhos chicos. En los reductos de bosques termófilos (sabinas, acebuches, dragos, palmeras, etc.), debió ser frecuente la hoy localmente escasa paloma rabiche. Ya en las cumbres de Anaga, en la laurisilva y el fayal-brezal —conocidas por monteverde—, destacaremos la paloma turqué, la chocha perdiz o gallinuela, el pinzón vulgar y el reyezuelo, todas ellas presas del gavilán. Los numerosos barrancos que discurren de mar a cumbre son preferidos por alpispas, palomas, cernícalos, aguilillas, búhos, lechuzas y andoriñas, entre otras especies. Otras especies son más generalistas y pueden verse en todos estos ambientes a distinta altitud, como el herrerillo, el mosquitero u “hornero”, el petirrojo y el popular canario. Aún se puede observar algún ejemplar del cada vez más escaso cuervo y de tórtola europea, otra especie en declive. Toda esta riqueza y singularidad ornítica ha conducido a que Anaga haya sido declarada como Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) integrada en la red Natura 2000.

También, fruto de las actividades humanas, han surgido ambientes artificiales que resultan atractivos para las aves: las charcas y embalses son lugar de descanso y nidificación de pollas de agua, garzas, fochas, algunas variedades domésticas de patos y, en las zonas agrícolas, abundan los canarios, mirlos, mosquiteros y capirotes.

En las zonas periurbanas se observa el pardillo, sobre todo hacia El Sobradillo, El Tablero, Hoya Fría, pero también en laderas con pastizales en el contorno de la ciudad, como el sector del Parque de las Mesas en Los Campitos. Sin embargo, es el ambiente urbano, en sentido estricto, el que menos interés suele concitar.

Las aves urbanas de Santa Cruz
También en el casco urbano de Santa Cruz podemos diferenciar varios ambientes: los grandes parques, como el García Sanabria o el de La Granja y el reciente Palmetum; las plazas, pequeños parques, avenidas y ramblas ajardinadas que atraviesan la ciudad; y las edificaciones, ya sean más o menos modernas o las antiguas casonas y casas terreras con jardines y pequeños huertos. El paisaje dominante vendría a ser el de pequeños oasis verdes en medio de la urbe con dispares construcciones.
Mientras que para algunas especies de aves los asentamientos humanos han supuesto la rarefacción e incluso desaparición de sus efectivos, para otras, sin embargo, ciudades, pueblos y caseríos constituyen un hábitat adecuado para el mantenimiento de sus poblaciones.

En la actualidad, las aves más abundantes son las palomas domésticas y las tórtolas turcas y de collar. Estas aves dañan con sus excrementos edificios y monumentos. Las primeras, además, constituyen una amenaza para la salud pública por ser capaces de transmitir enfermedades y parásitos al ser humano. Sin embargo, el caso de la tórtola turca es distinto, puesto que se trata de un colonizador natural, que llegó a las islas a finales de la década de 1980 y hoy en día se encuentra en prácticamente todas las ciudades y pueblos del archipiélago canario.

Otra especie característica de los medios urbanos, pero que ha sufrido un importante declive en Santa Cruz, es el gorrión moruno. Comenzó su colonización, a principios del siglo XIX, por Fuerteventura y Lanzarote hacia las islas más occidentales, desplazando notoriamente al gorrión chillón. En Santa Cruz se cita por primera vez a finales del siglo XIX y, a principios del XX, ya estaba bien asentado como nidificante. Emplaza sus nidos en tejados, agujeros o grietas de casas, edificios, puentes, pozos y paredes de barrancos, pero también en palmeras, dragos y árboles (laureles de indias, eucaliptos, etc.).

Por lo ruidoso y llamativo de su vuelo no pasa desapercibida la cotorra de Kramer. Una especie incluida en el Catálogo español de especies exóticas invasoras que mantiene sus mayores efectivos en el Parque García Sanabria, pero se observa también en la Plaza del Príncipe, el Cuartel de San Carlos, el barranco de Santos, y en las urbanizaciones de Ofra e Ifara. Hasta hace pocos años la acompañó la cata o cotorra argentina, hoy ya desaparecida de la ciudad. Al igual que ocurre en otras ciudades del archipiélago canario, sus poblaciones se originaron a partir de escapes o sueltas deliberadas. Algo similar ocurrió en esta misma ciudad con otra especie exótica muy dañina, el miná común, que afortunadamente pudo erradicarse.

En las zonas portuarias se pueden observar numerosas gaviotas y son lugar de cría de unas pocas parejas de charrán común.

Los jardines de parques, plazas y ramblas chicharreras son también parte del hábitat de aves no especialmente ligadas al medio urbano como capirotes, currucas cabecinegras y tomilleras, mirlos, mosquiteros, herrerillos, y canarios. El verderón se escucha en muchos sitios, por ejemplo, en el Parque de La Granja, jardines del cementerio, arboleda de Residencial Anaga y en la desembocadura de barranco de Barrio de la Alegría y Tahodio. La abubilla o tabobo frecuenta el Palmetum y del cementerio. También algunas rapaces como cernícalos, búhos y lechuzas (corujas), y el halcón de Berbería integran nuestra avifauna urbana.

Diez medidas a favor de la biodiversidad en los jardines municipales
1. Se desaconseja el uso de plaguicidas en general (herbicidas, fungicidas o insecticidas), ya que se trata de productos bioacumulables de elevada toxicidad que reducirán la biodiversidad del jardín, es recomendable buscar alternativas ecológicas.
2. Utilizar plantas autóctonas de la zona. Las plantas autóctonas requieren menos mantenimiento (agua, abonos y plaguicidas) y además tienen una amplia red de interacciones con la fauna local (mariposas que se alimentarán y polinizarán sus flores, aves que consumirán sus frutos y dispersarán sus semillas, etc.).
3. Nunca emplear plantas exóticas invasoras. Es importante evitar aquellas especies que están generando problemas ambientales o que potencialmente puedan provocarlos más allá del jardín. Consultar el Catálogo español de especies exóticas invasoras.
4. Plantar un seto. Los setos aportan alimento, refugio y zonas de reproducción para la fauna. Es conveniente generar una estructura compleja, con elementos de diferentes edades y portes, combinar diversas especies de árboles y arbustos, y emplear especies nativas productoras de frutos.
5. Combinar flores ornamentales y silvestres —un parterre florido con una combinación de diferentes plantas ricas en néctar y plantas aromáticas atraerá a una gran diversidad de abejas, mariposas y otros insectos—. Si además dejamos algunas zonas del jardín sin segar tendrán también disponibles flores silvestres y algunas plantas nutricias.
6. Las podas de setos y arbustos pueden provocar el fracaso reproductor de algunas aves, se deben evitar estas tareas durante el periodo reproductor.
7. Instalar pequeñas charcas o bebederos para aves que no supongan un riesgo de ahogamiento para otras especies, y que no resulten accesibles a gatos que pues podrían depredar sobre ellas. Además de facilitar el acceso a este recurso escaso en la ciudad, aumentará la biodiversidad de plantas e invertebrados acuáticos.
8. En algunas zonas puede resultar conveniente la instalación de casetas que faciliten la nidificación.
9. En los lugares que resulte conveniente de pueden instalar carteles informativos que permitan identificar las plantas y aves del jardín: conocer para conservar.
10. Si encuentras un ave herida o un pollo caído del nido llama al 112.

Fuentes
Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias http://www.biodiversidadcanarias.es/atlantis/common/index.jsf
Martín, A. & J.A. Lorenzo, 2001. Aves del archipiélago canario. Francisco Lemus Ed. La Laguna, 787 pp.
Martín, A. & J.A. Lorenzo, 2001 op.cit.
Modificado de http://www.seo.org/2015/05/07/10-medidas-a-favor-de-la-biodiversidad-en-los-jardines/

Agradecimientos a José Antonio Lorenzo, coordinador de proyectos de SEO/BirdLife en Canarias, por sus sugerencias y aportaciones.

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El autor

Juan Luis Rodríguez Luengo

Juan Luis Rodríguez Luengo

Juan Luis Rodríguez Luengo es doctor en Ciencias Biológicas, pertenece a varias sociedades científicas, y desarrolla su actividad profesional en el Gobierno de Canarias el campo de la conservación de la Naturaleza.
Tiene 56 años, casado, y con dos hijas adolescentes.
Ingresó en las juventudes comunistas a los 16 años, cuando todavía eran clandestinas, desarrollando su actividad política en el movimiento estudiantil. Fue vicepresidente segundo del Consejo de la Juventud de Canarias en representación de la JCC. Ya en la Universidad ingresó en PCC donde todavía milita y comienza a interesarse por los temas relacionados con la conservación de la Naturaleza y a participar en el movimiento ecologista.

Fue el candidato número tres al Ayuntamiento
de Santa Cruz de Tenerife por Izquierda Unida Canaria