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Lidia Falcón: “Izquierda Unida fue el único partido que aceptó todos los puntos del Pacto feminista”

 La presidenta del Partido feminista de España hace un llamamiento al movimiento feminista “para que tenga ambición política” y no se quede en mero “movimiento social” 
“Los últimos 20 años han sido de apaciguamiento del discurso feminista y hoy estamos como hace décadas. Hay  involución y no ha surgió la reacción enfadada y firme que debimos adoptar”

Lidia Falcón, presidenta del Partido Feminista de España, hizo hoy un llamamiento al movimiento feminista para que espabile y “tenga ambición política”, para que aspire a ocupar espacios de decisión en la vida pública y no quede relegado a “mero movimiento social” que se hace visible únicamente “con manifestaciones y pancartas en la calle”. Falcón está en Tenerife para impartir el curso Feminismo y Política, organizado por el área de la Mujer de Izquierda Unida y el Partido Feminista en la Universidad de La Laguna desde este lunes hasta el próximo miércoles.

En rueda de prensa celebrada en la sede de Izquierda Unida en Santa Cruz de Tenerife, afirmó que las dos últimas décadas en España han sido de apaciguamiento del discurso feminista. “Ha habido un proceso de involución”, dijo, porque la situación de bonanza económica y de desarrollo del país “nos hizo ver que todo estaba bien”. El resultado es “un retroceso en la conducta” y en la reacción contra el machismo hasta el punto de haberse establecido cierto consenso social para aceptar como “gracietas” asuntos tan abiertamente criticables como los insultos del académico de la lengua Félix de Azúa a la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, a la que llamó pescadera.

Falcón instó al movimiento feminista, a “tener ambición política” y una reacción “mucho más enfadada y firme” ante la involución sufrida los últimos años. “Debemos estar en los puestos de decisión política. Es imprescindible que el Feminismo cubra espacios decisorios en la vida pública porque de lo contrario, las necesidades específicas de las mujeres no se atenderán.

Dijo tener la impresión de estar “viviendo el día de la marmota”, repitiendo los mismos discursos y exigencias que planteó el Partido Feminista hace ya 40 años y enumeró una serie de datos para demostrar que hay que desarrollar un “programa feminista”, que, explicó “no es transversal”, sino que tiene carácter propio porque “las mujeres no somos un área ni una comisión, somos el 52 por ciento de la población. Las mujeres participamos en todas las demandas sociales, pero tenemos las nuestras propias”.

Señaló las tres patas de ese programa: Ley del aborto, abolición de la prostitución y modificar la Ley de violencia de género, que se ha mostrado inoperante para “proteger a las víctimas de la violencia machista”. Estas son “las líneas rojas” que debe plantear Izquierda Unida-Unidad Popular en cualquier confluencia a la que llegue con otros partidos para las elecciones generales del próximo 26 de junio.

“Las mujeres no somos un área ni una comisión, somos el 52 por ciento de la población”

Afirmó que ha llegado un punto en que ve “muy descarado” el silencio sobre la problemática específica de la mujer (hay más denuncias, más malos tratos, más carencias) que adoptan “muchos dirigentes y dirigentas, que no saben siquiera que son mujeres”, que “hablan de desahucios, pero no de asesinatos de mujeres a manos de sus parejas”.

“El debate político en que se encuentra inmerso este país desde el pasado noviembre no ha abordado la política de las mujeres en ningún momento”.  Con el 52 por ciento de la población desaparecido de la agenda política, corresponde al movimiento feminista llevar esos temas a primera línea de la actividad pública porque de no ser así, “no estarán entre las prioridades de quienes nos gobiernan”.

Contó cómo en 2013 el Partido Feminista estableció contactos con los partidos progresistas, confluencias y movimientos políticos emergentes para presentarles el Pacto Feminista, un programa de 21 puntos “fundamentalmente de supervivencia” para las mujeres, con puntos tan “obvios y recurrentes” como el acoso sexual, la enseñanza feminista o erradicar la violencia machista. “Lo cierto es que la única formación que lo aceptó todo fue Izquierda Unida”.

Reconoció que entre las posiciones del Partido Feminista y otras formaciones progresistas “existe un precipicio insalvable”: la legalización de la prostitución. Ahí, dijo, no hay componendas y la postura de las feministas debe ser de “absoluto rechazo”. “Cuando abordo este asunto me dicen que hay que matizar, debatir. Este es el país de los matices; no hay opiniones radicales y absolutas que se enfrenten de manera clara al problema. En nuestro caso está clarísimo, y es un no absoluto a la legalización de la prostitución”.

Sobre la confluencia con Podemos dijo que le hubiera gustado estar en la comisión negociadora para poner sobre la mesa los temas exclusivos de las mujeres y se preguntó “de qué manera se arbitra un acuerdo con una formación que no ve las líneas rojas que nosotras sí vemos”, en referencia a la legalización de la prostitución o, más recientemente, el debate de la conveniencia de articular medidas legales para la gestación subrogada, “los vientres de alquiler, como si las mujeres fuéramos vacas”, dijo. “Tendremos que hacer campaña para no quedar en el anonimato”, reflexionó.

Los problemas con los que se enfrentan las mujeres siguen siendo innumerables y de distinta naturaleza. “La división de la renta en este país hoy se establece en un 82 por ciento en manos de los hombres y el 18 por ciento restante en manos de las mujeres; 2 millones y medio de mujeres en España sufren maltrato físico; hay más de 100 asesinatos al año por violencia de los hombres hacia las mujeres”, explicó. Datos que ponen de manifiesto la “convicción de impunidad que domina a los maltratadores” y el ambiente de tolerancia machista que se respira en España.

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