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La izquierda feminista busca un pacto

La izquierda construye nuevos espacios en Canarias y aparecen nuevos perfiles: mujeres que siempre estuvieron ahí: Ana Peña, Maika Coello, María Villarmín y jóvenes mujeres formadas en diversas militancias: Vanesa Martín, Melania González, Fátima González y Cristo Hernández. Izquierda Unida invitó a siete cargos electos de distintas formaciones de izquierda a encontrarse y debatir en la jornada Mujer. Feminismo. Política. Se celebró en Arafo el 13 de marzo.

Una idea común: la mayor violencia contra las mujeres en política es la invisibilización. Otra: la forma de hacer política está masculinizada. Y otra más: las mujeres de izquierda debemos pactar estrategias comunes. El debate pretendía analizar si es posible desarrollar políticas feministas en las instituciones pero hubo coincidencia en que queda muchísimo por hacer y que apenas se desarrollan las denominadas “políticas de igualdad”.

Ni hay interés ni hay presupuestos y las políticas dirigidas exclusivamente a las mujeres se parecen más a la programación de un club social que a otra cosa. En municipios con situaciones “muy graves de violencia machista” no se actúa y los planes de igualdad son papel mojado, como en el caso de Los Realejos, como explicó la concejal de Izquierda Unida Canaria Melania González.

Mari Villarmín, concejal por la candidatura Unid@s Se Puede, subrayó que las mujeres “seguimos sufriendo la violencia” y que la crisis ha servido como excusa para “devolvernos al ámbito familiar e invisibilizarnos”. Villarmín se declaró “desencantada” de la “corrección en la política institucional” y coincidió con Cristo Hernández (SsP Candelaria) en que si las mujeres no están en la política activa será imposible poner asuntos de la mujer en la mesa. “La agenda política es masculina y la forma de hacer política está masculinizada”, una idea con la que coincidieron todas.

Maika Coello, también de Sí se Puede en Candelaria, destacó que la mujer que entra en política “siempre debe buscar la fórmula” para compatibilizar el mundo público con el privado. “Hay culpa, hay fricciones” y hay abandonos, porque muchas no alcanzan a establecer el equilibrio adecuado. Como afirmó Fátima González, de Unid@s se Puede en La Laguna, habría que preguntarse si “la política es un espacio seguro para las mujeres”.

Dijo que en su caso ha tenido que enfrentarse a tres tipos de barreras: las personales, las institucionales y las de su propia organización política. “Siempre serás juzgada porque dicen que has llegado hasta ahí gracias a la paridad”, dijo. Tanto para ella como para las demás son esos “miles de micromachismos” los que hacen que las mujeres se planteen tantas veces si sirven o no para la vida pública. “El cargo público o la carga pública”, dijo Ana Peña, de Izquierda Unida, que subrayó la diferencia entre políticas de igualdad y políticas feministas. “Si las mujeres no estamos ahí, los derechos de las mujeres tampoco estarán”, porque evidentemente, las prioridades en política “son unas para los hombres y otras para las mujeres”.

¿Cómo se consigue esto? Hablaron de pactos; primero de pactos entre mujeres, pero eso significa que las mujeres de derechas asumirían el discurso feminista, por definición de izquierdas. Entonces surgió la idea: “¿Pactos de género por encima de pactos de partido entre políticas de izquierdas? ¿un gran pacto feminista? ¿Pactos antipatriarcales? Quedaron en volver a reunirse y seguir construyendo.

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